La piedra muda
dice el mejor poema
al borde del río
martes, 31 de julio de 2007
miércoles, 11 de julio de 2007
Mía
Pues así como te quiero, es como te deseo,
huracán de erizadas flores en el estío,
penumbras de plumas silentes en el umbrío,
pájaro carmesí transmutado en su gorjeo.
Porque te quiero como te quiero te poseo,
caen sobre tu crespa flor las gotas del rocío,
encalmadas resbalan como un plácido río,
tremen las mojadas plumitas en su aleteo.
Impregnados de saliva y sudor de gorriones,
trepida ardiente la piel delirante enlazada,
se cierran los cálices apresando pasiones…
Porque me quiero sumir en tu agua salada,
porque te quiero como te quiero sin razones,
así te quiero mía, mi mujer y mi amada.
huracán de erizadas flores en el estío,
penumbras de plumas silentes en el umbrío,
pájaro carmesí transmutado en su gorjeo.
Porque te quiero como te quiero te poseo,
caen sobre tu crespa flor las gotas del rocío,
encalmadas resbalan como un plácido río,
tremen las mojadas plumitas en su aleteo.
Impregnados de saliva y sudor de gorriones,
trepida ardiente la piel delirante enlazada,
se cierran los cálices apresando pasiones…
Porque me quiero sumir en tu agua salada,
porque te quiero como te quiero sin razones,
así te quiero mía, mi mujer y mi amada.
domingo, 1 de abril de 2007
Oración del poeta.
Crucificado calla tu dolor,
entrégamelo en tu cuerpo
-pan divino-
dame de beber tu sangre
-vino santo-,
tu aliento hazlo verso,
dragones, besos, flores,
al canto del gallo
al nacer el alba
estruja mi corazón
aprieta mi alma,
ponme de rodillas
sobre tus espinas,
adormece mis manos
hiela mis pies cansados
con tus clavos…
¡grita Jesús por mi garganta!
Arrúllame virgen Madre.
Acaríciame con tus alas
ángel custodio…
quiero orar a través del verso,
dar gracias al Espíritu
por la palabra huidiza,
¡ay paloma de espuma!,
el océano se ha fundido con el cielo,
los peces juegan con las estrellas,
faltan palabras, sobran sentimientos,
quiero decir la alegría de conocerte,
amor, amor, amor, gracia divina…
mis labios derraman ambrosía,
mi lengua saborea el ocaso,
es el poema la copla del peregrino,
es el poema el llanto del arrepentido,
Dios, dime poeta cuando me llames,
haz que muera diciendo tus versos,
una sola palabra: amor
haz que mi amada me responda
con el cantar de tus querubines.
Al fin cuando muera viviré,
en el eterno poema de tu abrazo,
mientras, quiero encontrarte:
en el cielo, la luna, las rosas,
el amor a mi mujer,
la sonrisa de mis hijos,
el silencio de mis muertos,
la paz de mis hermanos,
la magnificencia del universo,
la insignificancia de un pétalo…
la intensidad del dolor que me ama,
la fugacidad de la vida sentida,
en mis sueños y ensueños,
ilusiones y alucinaciones,
en cuanto te miro desde abajo,
mientras me dices que viva
en tus últimas palabras
ensangrentadas
desde tu cruz.
entrégamelo en tu cuerpo
-pan divino-
dame de beber tu sangre
-vino santo-,
tu aliento hazlo verso,
dragones, besos, flores,
al canto del gallo
al nacer el alba
estruja mi corazón
aprieta mi alma,
ponme de rodillas
sobre tus espinas,
adormece mis manos
hiela mis pies cansados
con tus clavos…
¡grita Jesús por mi garganta!
Arrúllame virgen Madre.
Acaríciame con tus alas
ángel custodio…
quiero orar a través del verso,
dar gracias al Espíritu
por la palabra huidiza,
¡ay paloma de espuma!,
el océano se ha fundido con el cielo,
los peces juegan con las estrellas,
faltan palabras, sobran sentimientos,
quiero decir la alegría de conocerte,
amor, amor, amor, gracia divina…
mis labios derraman ambrosía,
mi lengua saborea el ocaso,
es el poema la copla del peregrino,
es el poema el llanto del arrepentido,
Dios, dime poeta cuando me llames,
haz que muera diciendo tus versos,
una sola palabra: amor
haz que mi amada me responda
con el cantar de tus querubines.
Al fin cuando muera viviré,
en el eterno poema de tu abrazo,
mientras, quiero encontrarte:
en el cielo, la luna, las rosas,
el amor a mi mujer,
la sonrisa de mis hijos,
el silencio de mis muertos,
la paz de mis hermanos,
la magnificencia del universo,
la insignificancia de un pétalo…
la intensidad del dolor que me ama,
la fugacidad de la vida sentida,
en mis sueños y ensueños,
ilusiones y alucinaciones,
en cuanto te miro desde abajo,
mientras me dices que viva
en tus últimas palabras
ensangrentadas
desde tu cruz.
viernes, 23 de marzo de 2007
Tus sabores
Porque te quiero y te quiero, te quiero,
literalmente… quiero devorarte…
comerme todos tus besos primero,
luego con mis ojos… saborearte.
Dulce, amarga, ácida, salada,
¡ay el sabor de tu fruto de mar!
Y ese olor de tu cuerpo… amada
bosque, borrasca, barro… ¡desencarnar!
¡Adentra en mí todos tus sabores!
en tanto de mis caricias disfrutas,
ebrio con el elixir de tus flores,
desjugaré la pulpa de tus frutas.
Me perderé en tu selva oscura,
enredado entre las verdes ramas
mordisquearé una frutilla madura,
enmelada susurrarás que me amas.
Porque te quiero y te quiero, te quiero,
me sumergiré en tu coral de fuego,
sentirás un ludimiento ligero…
¡ y serás tú quien me devore luego!
Bismarck
literalmente… quiero devorarte…
comerme todos tus besos primero,
luego con mis ojos… saborearte.
Dulce, amarga, ácida, salada,
¡ay el sabor de tu fruto de mar!
Y ese olor de tu cuerpo… amada
bosque, borrasca, barro… ¡desencarnar!
¡Adentra en mí todos tus sabores!
en tanto de mis caricias disfrutas,
ebrio con el elixir de tus flores,
desjugaré la pulpa de tus frutas.
Me perderé en tu selva oscura,
enredado entre las verdes ramas
mordisquearé una frutilla madura,
enmelada susurrarás que me amas.
Porque te quiero y te quiero, te quiero,
me sumergiré en tu coral de fuego,
sentirás un ludimiento ligero…
¡ y serás tú quien me devore luego!
Bismarck
miércoles, 21 de marzo de 2007
Para mis muertos.
Mis muertos retozan en la penumbra del tiempo,
sin ayer, ni mañana, retumban sus voces perpetuas,
residen en las mansiones solariegas del recuerdo
donde jamás ingresan los jinetes lóbregos
portando las punzantes jabalinas del olvido.
La tumba está vacía de risas, voces y besos,
pétalos negros encortinan los ladrillos mustios,
adustos yacen los descoloridos tallos yermos,
-útero tatuado por prístinas lágrimas pétreas-,
el silencio canta a capela los nombres del olvido.
Pronuncio sus nombres leves como palomas,
ceñidos en amapolas rojas fluyen al viento…
mi tristeza quiebra los cartílagos de mi alma,
el filo de la daga candente corta mi garganta,
el verso se coagula sobre el espejo agrietado…
Mi desvelada pena, desnuda y simple
tiene la boca entupida de retamas frescas,
dice perfumes de barro, flores y silencio,
el poema calla el grito del dolor incierto,
el moho expele desesperadas mariposas agrias.
Hincado mi dolor le aúlla a la luna agónica,
quiero decir este sentimiento que me espina,
susurrarlo al oído de las infames gárgolas,
gritarlo en el océano donde mueren los ecos,
el amor siempre me roba las vacilantes palabras.
Los amé con intensidad aguda y serena,
quise aprisionarlos en los momentos de dicha,
es imposible retener el sílice fútil del instante
porque la arena del encuentro se chorrea áspera,
revelando indefectible la nada de la despedida.
Bismarck
sin ayer, ni mañana, retumban sus voces perpetuas,
residen en las mansiones solariegas del recuerdo
donde jamás ingresan los jinetes lóbregos
portando las punzantes jabalinas del olvido.
La tumba está vacía de risas, voces y besos,
pétalos negros encortinan los ladrillos mustios,
adustos yacen los descoloridos tallos yermos,
-útero tatuado por prístinas lágrimas pétreas-,
el silencio canta a capela los nombres del olvido.
Pronuncio sus nombres leves como palomas,
ceñidos en amapolas rojas fluyen al viento…
mi tristeza quiebra los cartílagos de mi alma,
el filo de la daga candente corta mi garganta,
el verso se coagula sobre el espejo agrietado…
Mi desvelada pena, desnuda y simple
tiene la boca entupida de retamas frescas,
dice perfumes de barro, flores y silencio,
el poema calla el grito del dolor incierto,
el moho expele desesperadas mariposas agrias.
Hincado mi dolor le aúlla a la luna agónica,
quiero decir este sentimiento que me espina,
susurrarlo al oído de las infames gárgolas,
gritarlo en el océano donde mueren los ecos,
el amor siempre me roba las vacilantes palabras.
Los amé con intensidad aguda y serena,
quise aprisionarlos en los momentos de dicha,
es imposible retener el sílice fútil del instante
porque la arena del encuentro se chorrea áspera,
revelando indefectible la nada de la despedida.
Bismarck
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